10 razones por las que no tenés que revisar el celular de tu pareja.
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Además del derecho a la intimidad, esta práctica tan extendida en estos tiempos, vulnera la confianza. El doctor Ghedin te da 10 razones para escuchar con atención y soltar las obsesiones.

Que el resguardo de la intimidad está en crisis, no tengo ninguna duda. La confianza en la pareja, también corre la misma suerte. Y todo sucede bajo el influjo tecnológico de las redes sociales, aplicaciones varias, mensajes por WhatsApp, entre otros, que sirven de instrumento para confirmar que "algo se oculta". Cuando la duda, la sospecha, la desconfianza golpean la puerta de la mente, pareciera que no hay explicación racional que la detenga.

Ojo por ojo, diente por diente En los vínculos amorosos, la suspicacia alimenta los celos y un sinnúmero de conductas dañinas que llevan a que la persona afectada comience a buscar indicios o pruebas para confirmar su percepción. Y, en este punto, las redes sociales se convierten en aliadas de la sospecha. Si antes se revisaban los bolsillos de los trajes o el maletín, hoy se espera el momento de descuido para hacerlo con celulares y mails sin consentimiento del otro. Se busca algo "oculto" usando la misma táctica.

Todas las elucubraciones detectivescas son posibles para encontrar la prueba de la deslealtad. Y de la comunicación ni hablar. Un hecho que podría resolverse expresando las dudas se convierte en una pesquisa que viola la intimidad, la privacidad del supuesto "infiel". La persona que revisa queriendo saber que algo se le oculta, se convence que ésta es la mejor forma para descubrir al victimario. Y aunque la razón o la conciencia moral le recuerde que es incorrecto, lo hará sin culpa: "ojo por ojo, diente por diente".

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